Hoy no solo inauguramos un callejón renovado. Hoy le damos nueva vida a un pedacito de nuestra historia, aquí, en el corazón de Oxkutzcab.
Este callejón ha visto pasar generaciones. Ha sido testigo de nuestras costumbres, de nuestras familias, de nuestros pasos diarios. Y hoy, con orgullo, lo recuperamos para que siga siendo punto de encuentro, de identidad.
La remodelación que hoy entregamos no es solo una obra física: es una declaración de lo que valoramos como pueblo. Aquí se cruza el pasado con el presente, y se abre el camino hacia un futuro más digno, más vivo, más nuestro.






